¿Quién ha decide que no podemos hacernos ciertas preguntas? • ¿Quién ha dicho que todo es blanco o negro y no nos deja matizar?

jueves, 16 de junio de 2011

Violencia y relatividad

Nada justifica la violencia. Pero toda violencia es relativa. Toda violencia es cosa de dos. También su libertad termina donde empieza la nuestra. 

Y esto es así porque…

También son violencia (relativa): las declaraciones aisladas de varios políticos: Esperanza Aguirre, Mercedes Alonso (alcaldesa de Elche), alcalde de Valladolid, etc. Tirad de hemeroteca, tirad. "A quien no le guste esta democracia, que se joda". Insultos, provocaciones y amenazas de quienes deben mantener la calma antes de pedirla, de quienes se erigen en representantes del pueblo, que en un 70% está de acuerdo con lo que se pide en la calle. Nunca supieron predicar con el ejemplo, es evidente. 

También es violencia (relativa): la desinformación de todos los medios no sólo en cuanto al significado y verdad sobre el levantamiento ciudadano del 15 de mayo, sino sobre el silencio desplegado sobre lo que está ocurriendo en Grecia, Islandia y otros países. Parece que si las revueltas no son contra dictaduras árabes (aprobadas hasta ayer por Europa y USA), no existen las revueltas. Y los pasos que se siguieron en Islandia y que se están repitiendo en Grecia no son una posibilidad entre muchas, sino el único camino posible. No hay mayor ciego que el que no quiere ver. 

También es violencia (relativa): no paran algunos políticos y periodista de recordar continuamente que los diputados son los representantes del pueblo (relativamente), pero no dejan de calificar como ilegítima y triste la decisión de una buena parte de la ciudadanía de poner a Bildu en ayuntamientos y diputaciones. Queramos o no, la ciudadanía también ha hablado en ese caso concreto. Queramos o no, la ley de partidos es violenta (relativamente). La ley de partidos es una respuesta violenta (relativamente) a la violencia (absoluta) de ETA. Un caso más de doble moral de los políticos. 

También es violencia (relativa): el desahucio de una familia completa de su vivienda y que demás le siga debiendo 25.000 euros al banco

También es violencia (relativa): que miles de jóvenes han perdido este curso sus plazas en institutos públicos debido al primer tijeretazo. 

También es violencia (relativa): que a estos jóvenes, desde las instituciones de educación, se les haya dicho literalmente y por teléfono "que se busquen la vida". 

También es violencia (no creo que relativa): que los poderes fácticos consideren el mundo un simple tablero de Risk cuando no de Monopoly. Utilizan de despidos como quien mueve una ficha del parchís. Utilizan las guerras como quien tira unos dados. Eso es violencia (no creo que relativa).

También es violencia (relativa): que los bancos no paguen ni el 0,05% de sus transacciones financieras, cuando con que pagaran el 1% se acabarían de inmediato con la pobreza en el mundo. 

También es violencia (relativa): que con el dinero invertido hasta ahora en rescates a la Banca, se hubiera podido erradicar el hambre en el mundo durante 600 años a contar a partir de hoy. ¿Cuánto desarrollo hemos desperdiciado en los últimos 3 años? ¿Por qué? ¿Quién se ha beneficiado de eso?

También es violencia (relativa): que los políticos y los medios de comunicación NO hayan informado a la población de los que significa de verdad el Pacto del Euro y cómo les va a afectar negativamente a sus vidas. Ni gobierno ni oposición han tenido huevos suficientes para decirle a la gente que se acabó la sanidad pública, se acabó la educación pública, se acabaron los sueldos subiendo conforme al IPC, se acabaron las jubilaciones… Decidles que van a perder derechos porque Sarkozy y Merkel se quieren garantizar el cobro de las deudas que tenemos con ellos y que yo, evidentemente, ni provoqué ni firmé ni voté.

También es violencia (relativa): la flagrante existencia de imputados e investigados por casos gravísimos de corrupción en las listas de algunos partidos políticos. 

También es violencia (relativa): que la separación de poderes sea un espejismo, cuando no un esperpento. Que haya sido una mentira insitucionalizada sin precedentes. Nos han dicho tantas cosas que nos hemos creído…

También es violencia (relativa): que un trabajador sienta el aliento de su jefe de sección en la nuca

También es violencia (relativa): que un empresario sienta el aliento de un cliente en su nuca

También es violencia (relativa): que los tres, trabajador, empresario y cliente, sientan el aliento de sus respectivos bancos en la nuca

También es violencia (relativa): etc, etc, etc.

Por tanto, ya que los jueces no están en disposición de ser ese aliento en la nuca de los poderes ejecutivo y legislativo, como bien ha demostrado el Tribunal Constitucional en un grito desesperado, la ciudadanía o una buena parte de ella tiene legítimo derecho a instarse en institución controladora de los poderes del estado visiblemente descarriados. Y tienen que hacerlo en la calle, porque la ley que regula las elecciones es una pantomima de ley y convierte las urnas en una voz vacía de contenido. 


También son una pantomima las dotaciones presupuestarias destinadas a justicia durante décadas: la justicia funciona mal porque a los políticos no les interesa que la justicia funcione. Si la justicia funciona mal, nadie controla al ejecutivo y al legislativo. Tampoco se controla a los medios de comunicación.

Lo que ejecutivo y legislativo debería estar preguntándose después del 15M es qué cojones han hecho mal, en lugar de entrar en una espiral de violencia (relativa) que ellos provocaron desde el comienzo e intentar convencer a todo el mundo que los indignados del 15M son una minoría de perroflautas, cuando todo el mundo sabe que indignados estamos todos, incluidos ellos. Así a bote pronto, que yo recuerde, también es violencia (relativa): 

• Desalojo de la acampada de sol, nada más acabar las manifestaciones del 15M. 

• Desafío de la Junta Electoral Central a miles de ciudadanos pacíficos que querían seguir (y siguieron) estando las plazas de los pueblos y ciudades a pesar de una jornada de reflexión que la verdad, ni fu ni fa.

• Desalojo violento y batalla campal en Barcelona el 27M. La policía actuó duramente con ciudadanos que les ofrecían flores. Un herido estuvo al borde de la muerte. Primero el fútbol y luego ya veremos. 

• Actuación desproporcionada en Valencia ante las Cortes: un diputado (representante del pueblo) fue agredido por un policía. 

• Salamanca: uso de gases lacrimógenos contra varios manifestantes. 

• Etc, etc, etc.

No jugaremos al qué fue antes, si el huevo o la gallina, pero no debemos permitir que ellos jueguen tampoco. 

La ciudadanía confió a los políticos la gestión del gobierno de sus vidas


Los políticos han defraudado por sistema durante décadas esa confianza, hasta límites de descaro insospechados (véase últimamente Gürtel, Brugal y Chávez), amparándose en una ley electoral que deja sin voz a varios millones de ciudadanos que sí votan y a varios millones que no votan pero que sí pagan sus impuestos (y tienen por tanto derecho a opinar). 


Desde el día 15 de mayo la ciudadanía les está advirtiendo claramente de que este no es el camino


Los políticos, por respuesta, increpan, minimizan, ningunean y agreden literalmente a la ciudadanía que ha levantado su voz el 15 de mayo


Los políticos presentan de manera falaz los recortes sociales como algo inevitable. 


Los ciudadanos ya no se creen nada de nada, porque están viendo cómo cuatro gatos se reparten beneficios millonarios mientras dejan en la calle a cientos de miles de personas (votantes, señores, sus votantes). 


Los ciudadanos siguen advirtiendo de que dichas medidas, recortes y amputaciones sociales son evitables de todas todas, porque una crisis financiera la deben de pagar los financieros y especuladores que la han provocado y no la ciudadanía mayoritariamente representada por la clase media. 


La ciudadanía, a tenor de lo que ha ocurrido en Islandia, comprende que es perfectamente posible sentarles en el banquillo y que respondan con sus bienes. 


Por respuesta, los políticos se salen una vez más por la tangente e insisten en considerarse representantes de una ciudadanía a la que ya no representan


La ciudadanía les está dando un ultimátum y ellos nos escupen en la cara


La violencia es relativa, señores, muy relativa. Yo me siento violentado porque la palabra Democracia se ha partido en dos: por un lado está la ciudadanía (demo) y por otro el poder (cracia). La advertencia es clara: millones de españoles no van a permitir que esa palabra permanezca separada durante mucho más tiempo. En manos del Poder queda que esa unión se realice de una forma u otra. La paciencia del pueblo ha terminado y es de suma irresponsabilidad mirar para otro lado.

   

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