¿Quién ha decide que no podemos hacernos ciertas preguntas? • ¿Quién ha dicho que todo es blanco o negro y no nos deja matizar?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Mentas y Ortigas: hoy, José Luis Sampedro

José Luis Sampedro Sáez (Barcelona, 1 de febrero de 1917) escritor, humanista y economista español que aboga por una economía "más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos".
Sampedro es, por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo, un referente intelectual y moral de primer orden en la España de la segunda mitad del siglo XX.

Biografía
Al año de nacer, su familia se trasladó a Tánger, donde vivió hasta los 13 años. En 1936 es movilizado por el ejército republicano en la Guerra Civil Española. Con peligro de su vida, consigue desertar e incorporarse al llamado ejército nacional. Pasa la guerra en Melilla, Cataluña, Guadalajara y Huete, (Cuenca).
Tras obtener una plaza de funcionario de aduanas en Santander se traslada a Madrid donde, en 1944, contrae matrimonio con Isabel Pellicer y realiza sus estudios de Ciencias Económicas que finaliza en 1947 con Premio Extraordinario.
Comienza a trabajar en el Banco Exterior de España, además de dar clases en la universidad. En 1955 se convierte en catedrático de Estructura Económica por la Universidad Complutense de Madrid, puesto que ocupará hasta 1969, compaginándolo con diversos puestos en el Banco Exterior de España alcanzando el nivel de Subdirector General.
Escribe "Un sitio para vivir" (teatro). Publica "Realidad económica y análisis estructural y "El futuro europeo de España".
Entre 1965 y 1966, ante las destituciones de catedráticos en la universidad española Aranguren y Tierno Galván, decide hacerse profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. Unido a ellos, junto con otros profesores, crean el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado por el gobierno tres años después.
En 1968 es designado "Ann Howard Shaw Lecturer" en la universidad norteamericana "Bryn Mawr College".
A su vuelta a España pide la excedencia en la Universidad Complutense y publica "El caballo desnudo", una sátira que le permitirá desahogar sus frustraciones ante la situación del país.
En 1976 vuelve al Banco Exterior de España como economista asesor.
En 1977 es nombrado senador por designación real, en las primeras Cortes democráticas, puesto que ocupará hasta 1979.
En paralelo a su actividad profesional como economista, publica diversas novelas y tras su jubilación continua dedicado a escribir, consiguiendo grandes éxitos con obras como Octubre, octubre, La sonrisa etrusca, o la La vieja sirena.
Sus éxitos literarios coinciden con la trágica noticia de la muerte de su esposa Isabel Pellicer en 1986.
En 1990 es nombrado miembro de la Real Academia Española donde su heterodoxo discurso de ingreso, "Desde la frontera" tiene mucho que ver con el tema de su obra La vieja sirena, publicada ese mismo año, que es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia.
A finales de los 90 se casó felizmente con la escritora, poetisa y traductora Olga Lucas Torre.
Brillantemente lúcido, ya casi centenario, ejerce su humanismo crítico acerca de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo salvaje.
Sampedro es presidente honorario no ejecutivo de la empresa Sintratel, junto con José Saramago.
En 2008, recibió la Medalla de la Orden de Carlomagno del Principado de Andorra
En abril de 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla.
El 22 de julio de 2010 recibió el XXIV Premio Internacional Menéndez Pelayo por sus “múltiples aportaciones al pensamiento humano” desde sus facetas de economista, escritor y profesor.
El Consejo de Ministros de 12 de noviembre de 2010 le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España "por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo".
Las protestas en España de mayo de 2011 lo han vuelto a poner de actualidad pues un acicate para que surgieran fue la publicación del libro ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, cuyo prólogo en español lo escribió José Luis Sampedro.
Desde hace tiempo pasa parte del año en Tenerife, una tierra cuyos símbolos, el drago y el Teide le sirvieron para componer "La senda del drago".




sábado, 1 de octubre de 2011

Deuda sobre deuda sobre deuda




Vamos a intentar explicar a la gente lo de la DEUDA SOBERANA, porque es evidente que ni los políticos ni los medios de comunicación van a explicar nada de manera comprensible al común de los españoles, la mayoría de ellos más interesados en los desvaríos de Mourinho en rueda de prensa o en saber cuánto alcohol llevaba en sangre Ortega Cano cuando el accidente. 

Empezamos. Lo del déficit creo que es fácil: cobras 10 y gastas 12, por tanto tienes un déficit de 2. ¿Cómo solucionamos esto? Muy sencillo, como todo hijo de vecino: voy al banco y pido un crédito por cubrir esos 2. Es un poco como una hipoteca que necesita tener el Estado hasta termina el ciclo y cobra nuestros impuestos. Cuando tenga pasta, que la tendrá cuando recaude el IRPF, pagará el crédito y santas pascuas. 


GRAVE ERROR: en lugar de usar SU dinero para financiarse y generar y apoyar una banca pública y sana sin competencia privada, el Estado ha dejado SU dinero en manos privadas, les ha puesto el nombre de BANCOS y les ha dejado completamente a su aire. Ahora, en lugar de controlar la herramienta dinero (que es vital como la educación o la sanidad o la energía o las comunicaciones), la tienen unos entes malos, malos, pero que muy malos, que se agrupan en mercados y que son capaces de cualquier cosa por un escaso 1% de interés. 

Supónte ahora que se cumple la Constitución y TÚ ERES EL ESTADO, aunque en este país no lo parezca.

Un día, por los motivos que sea, la hipoteca llama a tu puerta y no tienes pasta para pagar la letra que toca. Sin problemas: como eres solvente, se arregla el asunto con el mismo banco al que le tiene que pagar. Mediante un préstamo personal cubre lo que te falta para pagar la letra. Ahora bien, eso sí, en lugar de un 3% de interés de la hipoteca, el préstamo personal se lo pagarás a un 4%. Digamos que el Estado, vamos, todos nosotros, estamos comprando tiempo para recoger el dinero y pagar la deuda. 

Al mes siguiente, cuando la hipoteca al 3% y el préstamo personal al 4% llaman a tu puerta, te ves en la misma situación, por los motivos que sea: no puedes pagar. Entonces, como este Banco ya no te presta, te vas al Cofidís y sacas un crédito. Pero en lugar de conseguir un 3% o un 4%, ahora Cofidís te cobra un 5%. Empiezas a pensar que algo estás haciendo mal, pero tienes que tener "sentido de Estado": lo importante es que no se enteren tus votantes. 

Al mes siguiente, cuando la hipoteca, el préstamo personal y el crédito de Cofidís llaman a tu puerta, tú tienes que pedir prestado dinero a otro tipo de inversores privados y emites bonos. Esto es, te pones en venta. Las empresas compran estos bonos, se hacen cargo de tu hipoteca, préstamo y crédito de Cofidís, y tú les prometes que se los devolverás en 10 años con un 6% de interés. 

Al mes siguiente, cuando la hipoteca, el préstamo personal, el crédito de Cofidís y el vencimiento de los bonos llaman a tu puerta, resulta que todavía no puedes pagar, por los motivos que sea. Intentas hacer más bonos, pero en lugar de un 6%, tienes que prometer que les darás un 10% (Grecia, por ejemplo). Por eso dicen en el telediario lo de "colocar" la deuda. Digamos que estamos suplicando, como charcuteros, para nos compren en género. 

Al mes siguiente, cuanto la hipoteca, el préstamos personal, el crédito de Cofidís, el vencimiento de los bonos al 6% y el vencimiento de los bonos al 10% llaman a tu puerta, empiezas a pensar que si no quieres perder las elecciones definitivamente, tendrás que darles algo de carnaza a los votantes y decides restaurar el impuesto de patrimonio con un poquito de maquillaje: si hicieras una cirugía fiscal y empezaras a cobrar a los ricos la parte de que les toca, no tendrías a nadie que te pagara la campaña. Esto vale tanto para el PP como para el PSOE, que son distintos, vale, pero en esto de pensar en réditos electorales son iguales. 

En cualquier caso, aún tienes suerte de que el Banco Central Europeo, por miedo a que tus vísceras salpiquen a Alemania y Francia cuando te descogorcies, actúa como inversor y compra un porrón de bonos para salvarte el culo y dar la impresión de que aún no eres una piltrafa total. Eso sí, tienes que tener claro que únicamente te está dando un mes más de vida. Sigues teniendo hipoteca, préstamo, crédito, bonos al 6%, bonos al 10% y una deuda impagable con Merkel y Sarkozy. 


Y en esas estamos


¿Cómo salir de esta? Pues malamente. No soy un experto (por suerte, porque está demostrado que los "expertos" no tienen ni zorra idea), pero se me ocurren varias maneras y todas pasan por perseguir el fraude fiscal y conseguir de una puta vez que los ricos paguen conforme a lo que tienen. 


Sin embargo, si de algo estoy convencido es de que ni el PP ni el PSOE, que son los que llevan 30 años partiendo el bacalao en este país, más que nunca, de pandereta, en ningún caso harán una reforma fiscal en condiciones, ni dotarán a la Agencia Tributaria de medios (pasta) para acabar con los chanchullos y el fraude en el que incurren la mayoría de españolitos, desde las grandes fortunas y corporaciones hasta el modulero* o el currito más insignificantes.


Por tanto, aquí y ahora doy por inaugurada la campaña electoral y pido el voto para cualquier partido que no sea ni PP ni PSOE. Tampoco me valen CiU y PNV (habituales socios de gobierno), por los mismos motivos: estos ya han demostrado su incompetencia. Es verdad que estos partidos pequeños y minoritarios para los que pido una oportunidad tampoco son perfectos, pero al menos saben que los estaremos vigilando muy de cerca. 


Recuerda que a ciudadanos laxos, políticos corruptos


EPÍLOGO (prescindible): ¿Cómo salir de esta? Dicen las malas lenguas que algunos países ya han recurrido a la Mafia para que les preste la pasta, pero no tengo contrastadas dichas informaciones. Tampoco me extrañaría, porque a un Estado habitualmente le importa una mierda que le rompan las piernas (lo que vienen siendo la clase obrera). Lo que pasa es que estos sicarios tal vez no se conformen con romper a la altura de la rodilla y sigan subiendo muslo arriba. Eso ya no les va a gustar tanto a los votantes. No. No me gustaría estar en la piel de los candidatos. 


*Modulero, en el argot de los inspectores de hacienda, se le dice a aquel contribuyente que usa los módulos del IVA de manera fraudulenta. 
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